Hace poco, en el Messenger de alguno de vosotros vi la url www.elrastrodejumper.com. Lógicamente pertenecía a una de las campañas que estaba llevando a cabo esa persona y entré para echar un vistazo.
Se trata de una campaña de Fox para la película Jumper. Todo gira en torno a un concurso, en el cual debes seguir los pasos del protagonista conforme a unas pistas que va dejando en varios sitios de la red. Algo parecido a lo que, por lo que he podido ver en el tráiler, pasa en la peli.
Entré en la web y me pareció la web promocional de cualquier otra peli: mucho flash y poca chicha. Me registré para ver en qué consistía el juego y acto seguido me llegó un SMS al móvil (menos mal que puse el verdadero) retándome a que siguiese las pistas que Jumper dejaría en la red cuando el juego comenzase. Me pareció chulo, me entró la curiosidad.
Días después recibí otro SMS para que buscase la primera pista en modo de código, que estaba en la web de viajes de Yahoo!. La semana siguiente recibí otro mensaje invitándome a buscar otro codiguito en Terra, que tenía un destacado en portada sobre la peli. El tercer código lo pude encontrar en un espacio de MSN y el cuarto en un perfil de usuario en Youtube. Estoy a la espera de recibir otro SMS para encontrar el quinto código y con suerte, espero poder conseguir el premio de esta Gymkana online: 6000 euros para un viaje donde quiera.
No tengo ni idea de la gente que estará participando en la campaña (seguro que vosotros me lo podéis decir), pero me parece una campaña diferente y que toca varias de las cosas que creo tienen éxito a la hora de hacer una campaña en Internet: perfiles corporativos, comunicación en varios frentes relacionados, SMS a móviles, vídeos, viajes, comunicación viral…
Mis felicitaciones al que consiguió que un proyecto tan complicado de gestionar saliese adelante. La mayoría de las veces complicarse la vida así merece la pena.
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Habíamos quedado en que ahora el protagonista de los procesos de comunicación en la red es el usuario. El usuario abre su propio blog o participa activamente en eso que se denomina redes sociales (en realidad foros supervitaminizados), se convierte en creador de opinión y tendencias. Pero usuarios activos los hay por millones, y cada vez son más. Identificarlos como auténticos generadores de opinión estrella es complicado y aún añadiría estéril.
La lógica de la red tiene más que ver con una pléyade de múltiples blogsferas (por temas, sensibilidades, lugares…) que se solapan entre sí. Una vecina mía, con pocas IPs diarias tiene sin embargo gran predicamento entre la incipiente blogsfera hortifrutícola, más que un gran A-List de la blogsfera patria con miles de seguidores diarios que lo que esperan es conocer el último grito en cuanto a telefonía móvil.
Sin embargo los únicos intentos conocidos por medir la blogsfera tiene que ver con el establecimiento de rankings, que como vemos de poco le sirve al anunciante de abonos fertilizantes.
Este problema se acrecienta desde una mirada de género. Por una transposición del clásico reparto de roles sociales las mujeres se muestran más cómodas que los hombres en el terreno afectivo. Tradicional e históricamente el varón ha ostentado la titularidad de la esfera pública mientras que la mujer ha sido dueña de lo privado, de la casa. Aunque con la incorporación al mundo del trabajo y la lucha de los movimientos feministas a lo largo de los dos últimos siglos, este tradicional reparto de género ha ido desdibujándose dista aún mucho de haber borrado su huella en las nuevas generaciones. Y esto también llega a Internet y a los contenidos generados por usuarios y usuarias.
La mayoría de los rankings que conocemos se empeñan en categorizar los contenidos de los bloggers que escriben de tecnología, deporte o ciencia. Sin embargo son muchos los que no caben en estas categorías, blogs personales que se ocupan de todo aquello que le pasa al autor en su vida y que este (frecuentemente mujeres) decide compartir con una audiencia en muchas ocasiones mucho mayor de lo que en principio podríamos pensar guiados por la lógica miope de los rankings.
Un estudio reciente de Pew Internet (datos para EEUU) nos indica lo contrario que muchas veces habíamos oído: la tendencia de usuarias 2.0 es creciente frente a la de los hombres. En realidad nunca hemos tenido estadísticas claras, ya había estudios anteriores que hablaban de una presencia de mujeres bloggeando mucho mayor de la que los rankings de blogs indican.
La riqueza de una bogsfera mucho más implicada sentimentalmente (también en hombres, espero) dota de riqueza y matices la gran conversación, pero es un gran reto para los profesionales de Internet, que tendrán que bajar cada vez más a la arena para descubrir esas pequeñas blogsferas cada vez más influyentes (cada cual en su nicho) y leer detenidamente cada blog para identificar a un generador de influencia, porque las páginas de Internet ya no se llamarán necesariamente cosas como “Coches en Red”, ahora, cada vez más los blogs que importan serán “Carmen Fernández online”.
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