A partir de enero todos los soportes hacen sus números para el nuevo año que comienza. Establecen nuevas políticas comerciales, si procede, y modifican las tarifas que, gentilmente, nos van remitiendo poco a poco a las agencias de medios (¡aunque he de decir que a veces llega marzo y aún no tenemos tarifas de muchos de ellos!).

Cuál es mi sorpresa que en este cambio de agencia que he hecho recientemente, me traje las nuevas tarifas que ya nos habían remitido los soportes cuando trabajaba en la anterior central. Y al recibir el documento oficial de tarifas de los soportes ahora, un día algo no me encaja y me pongo a comparar ambos documentos. ¿Sabéis que tiene que ver la velocidad con el tocino? Cuanto más corre el cerdo, más grasa quema.
¡Aquello era lo más surrealista con lo que me había encontrado en mis años de profesión!
Me pareció tan lamentable que pensé que obviamente se habían equivocado al enviarnos algún documento y cortesmente pedí que lo chequearan. Pedí el mismo favor a mis compis de la otra central (¡desde aquí, mucho besos, chicos!). Me verificaron, en ambos casos, que era el documento correcto.
No voy a decir que ninguna de las dos agencias se viese más perjudicada o beneficiada que la otra, porque realmente las tarifas eran tan dispares que había para todos los gustos… y ya no tanto en los CPM´s, que también, pero más en los emplazamientos fijos… ¡aquello era como un festival de números!
Y la pregunta obvia ahora es: ¿para qué sirven unas tarifas si no son las mismas para todos las agencias? ¿Dónde radica entonces la capacidad de negociación de una y otra de cara a un new business? ¿Por qué nos dejamos tomar el pelo de esta manera?
Mi trabajo es profesional y no entro en valoraciones personales a la hora de planificar, simplemente recomiendo lo mejor para el cliente en base a la estrategia planteada. Eso sí, este soporte para mí ha perdido toda la credibilidad y confianza que podía tener. Y mira que la persona de contacto que he tenido siempre es una gran profesional y lleva muchos años en el sector, pero hay cosas por las que no debemos pasar…
¡¡¡Por mi parte, tirémosla a los leones!!!
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Que en la vida acaban pagando justos por pecadores es conocido por todos. Que en el mundo de la publicidad online se lleva esta máxima hasta extremos insospechados, es menos conocido, pero real.
¿Qué es un soporte?
Para el que trabaja en el soporte es la piedra angular de todo el circo online. Nos miramos en el espejo todas las mañanas y nos decimos: “sin nuestra existencia esto se iría a pique en décimas de segundo”. Es decir, la versión moderna de Blancanieves y los siete enanitos y el famoso espejito, espejito… Eso sí, dentro tenemos nuestras luchas. Hasta hace bien poco los espacios publicitarios eran usados para rellenar aquellos huecos libres que dejaba el contenido.
Los planificadores (abro el paraguas por la que me va a caer) lo ven como el mal necesario dentro de la compleja estructura de una campaña publicitaria. Vale, es cierto, no todos los planificadores piensan así, pero este será un debate que trataré en futuros comentarios.
Y, por último, el anunciante lo ve con duda, reticencia y resquemor. De aquí salen las famosas frases dirigidas a los planificadores: “No me veo”, “¿No os estarán engañando?”.
¿Y quién es el culpable de esto? Pues principalmente nosotros, los soportes.
Ya lo decían en FAMA (la buena, no la de Cuatro) que “la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a ganárosla”. Y nos la hemos ganado. Vaya que si nos la hemos ganado.
Exceptuando honrosas excepciones, los soportes en nuestro país adolecen de una alarmante falta de profesionalidad. Te puedes encontrar, sin mucho esfuerzo al comercial que no conoce nada de su soporte, en algunos casos ni el nombre, al que te promete un número de impresiones que es incapaz de cumplir ni en 100 años, o al que una vez vendida la campaña desaparece y tardas días y días en conseguir que cuelgue los banners.
Es cierto, asumimos nuestros errores, pero tened un poco de paciencia. Esto mismo ha ocurrido, o está ocurriendo en otros agentes del medio. No es difícil encontrarte planificadores que te dicen que no saben que es un adserver o directores de marketing que solicitan tarifas para aparecer un día como en el papel. Es decir, que en el medio en general hay buenos profesionales, pero escasos.
¿Y qué tendrían que hacer los soportes para quitarse esa mala fama?
Pues lo primero apostar por el medio. Muchos estamos cambiando la filosofía y hemos pasado de ver a las centrales como enemigos a verlas como la piedra angular de este negocio. Evidentemente esto no es un proceso de un día, pero creo que si es importante cambiar la mentalidad.
Segundo, hay que dar un buen servicio. Esto es como todo en la vida. Si le pones las cosas fáciles al tío de enfrente te cogerá cariño (como a su perro) y contará contigo. Si no pones nada más que pegas contará contigo lo mínimo imprescindible.
Tercero, hay que ser serio y cumplir los compromisos. No puedes dedicarte a engañar constantemente porque te cazan enseguida.
Bueno, espero que después de este “rollo” aquellos de vosotros que no trabajéis en soportes nos miréis con un poco de mejor cara. Para los que estamos dentro sólo decir que hay que hacer análisis y cambiar: la central es tu amiga, quiere a la central.
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