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6
Feb
Manuel Tereisa
de El Confidencial

Adserver, o La historia más grande jamás contada

La historia más grande jamás contada

Aprovechando que el domingo se celebró la entrega de los Goya 2008, voy a tratar de contar la historia de los adserver, desde el punto de vista del soporte, en clave cinematográfica.

Te levantas un día como responsable de tráfico de un soporte y ante la avalancha de nuevos formatos creativos dices: “voy a contratar un adserver para ofrecer un mejor servicio”. Hasta ese momento has aguantado con un adserver propio, hecho en casa (Hasta que llegó su hora), pero te das cuenta que no puedes ir por el mundo de Ferraris con un Seat.

Intentas ponerte en contacto con los comerciales de los principales adservers del mercado (Misión Imposible), y después de una autocriba porque alguno no te contesta, decides reunirte con el, según ellos, número uno (Elegidos para la gloria).

Pides precio (Todo por la pasta), haces números y, apremiado por las peticiones de los anunciantes, cierras un acuerdo por un período de tiempo que oscila entre los 12 y los 24 meses (Hasta que la muerte os separe).

Genial, piensas que puedes despreocuparte de una cosa más (Alicia en el país de las maravillas), pero poco a poco te das cuenta que realmente te has metido en un jardín del que te va a ser complicado salir airoso (La caída del imperio romano).

Llega el implantador. Se supone que la persona mejor preparada sobre la herramienta (El pequeño Eintein) y cuando te sientas dos tardes con él te das cuenta que ha venido a disfrutar del “Madrid la Nuit (no se como se dice tarde en francés)” (Los albóndiga en remojo). La primera tarde piensas: “la falta de costumbre al vino español”, pero joe… la segunda tarde piensas “el que no está acostumbrado es el vino español a él” (La gran comilona).

Total, que el experto se va y te deja más ignorante que los hijos de Alfredo Landa en Los Santos Inocentes (Solo ante el peligro). Y vas y te pones a subir la primera campaña. Resultado: una hora y media, y la camisa empapada de sudor (Sangre, sudor y lágrimas).

El culmen llega cuando intentas colgar una campaña con formatos no estándar, por ejemplo, en mi caso, un interstitial más robapáginas. Eso se convierte en una mezcla entre El día más largo, La batalla de las Árdenas, Misión Imposible y La insoportable levedad del ser.

Al final lo consigues, más o menos, y piensas que no puede ir peor. Pues te equivocas. Como dice el primer corolario de la primera Ley de Chisholm, “cuando parece que ya nada puede ir peor, empeora”. ¿Recordáis el anuncio del salvaslip que no se llevaba bien con las braguitas? Coño, con perdón, pues resulta que el adserver no se lleva bien con el adserver de la central y entre su cifra de impresiones y la tuya hay un abismo más grande que el Cañón del Colorado (Abbys).

Total, te replanteas si el elegido es realmente el número, vuelves a coger el teléfono e inicias de nuevo la búsqueda del adserver perfecto (Pesadilla en Elm Street 7).

¿Será que no existe?

Esto suena a película, pero ¿no dicen que a veces la realidad supera a la ficción?

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1
Feb
Alejandro Rivas
de M. de Tendencias

Los profesionales, el bien escaso

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Es sorprendente lo que está pasando desde hace tiempo en el sector de la Publicidad online. Está claro que es un mercado que, aún sin ser maduro, se encuentra en una fase de crecimiento casi exponencial.

En el año 2004 la inversión publicitaria en Internet fue de 95 Millones de Euros. Y hoy se hacen apuestas que aseguran que el año 2007 ha concluido con una inversión por encima de los 500 Millones. Ya hemos hablado de la falta de adaptación a este medio de muchos de los anunciantes, pero tarde o temprano toda empresa sabe que tendrán que pasar por el aro y potenciar su presencia en Internet. Es cuestión de tiempo y cuanto más tiempo tarden ellos, más se beneficiará su competencia. Todos somos conscientes de la fuerza que Google ha adquirido en nuestras vidas, y ninguna marca se puede permitir no aparecer en las búsquedas de su sector, o tener malas referencias en los primeros resultados.

Esta situación ha pillado al engranaje publicitario por sorpresa y se cotiza al alza el profesional cualificado, con experiencia y buenas referencias. Correos con el asunto “mi último día en…” son muy familiares para todos los que trabajamos en el sector. Asistimos a un “baile de cambios”, tanto en soportes como en agencias.

El buen profesional es caro (y escaso). Escucho de casi todas las agencias puestos vacantes, los soportes cambian sus fichas con asiduidad, estamos todos que no damos abasto. Echas un vistazo al Messenger y casi nadie está disponible, hace gracia leer los nicks de tus contactos (son reales):

- Me quedé con el trabajo de tol mundo?
- De profesión funambulista.
- No puedorrr!
- Resulta que ahora soy hombre Orquesta
- La diferencia es que tú quieres hablar conmigo y yo estoy hasta arriba de curro
- No!
- Reunido, hasta dentro de dos meses.

La rotación es tan constante, que muchas veces no sabes si Pepito sigue en Manolitonline o si se ha ido a agencia, a anunciante o ha cambiado a soporte.

¿Qué opináis de estos cambios? ¿Se estabilizará el mercado laboral de la publicidad online? ¿Tienes más de dos años de experiencia y ganas de crecer profesionalmente? Entonces eres un bien escaso…;-)

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24
Ene
Manuel Tereisa
de El Confidencial

El Soporte es tu amigo. Quiere al Soporte

Blancanieves y los Siete EnanitosQue en la vida acaban pagando justos por pecadores es conocido por todos. Que en el mundo de la publicidad online se lleva esta máxima hasta extremos insospechados, es menos conocido, pero real.

¿Qué es un soporte?

Para el que trabaja en el soporte es la piedra angular de todo el circo online. Nos miramos en el espejo todas las mañanas y nos decimos: “sin nuestra existencia esto se iría a pique en décimas de segundo”. Es decir, la versión moderna de Blancanieves y los siete enanitos y el famoso espejito, espejito… Eso sí, dentro tenemos nuestras luchas. Hasta hace bien poco los espacios publicitarios eran usados para rellenar aquellos huecos libres que dejaba el contenido.

Los planificadores (abro el paraguas por la que me va a caer) lo ven como el mal necesario dentro de la compleja estructura de una campaña publicitaria. Vale, es cierto, no todos los planificadores piensan así, pero este será un debate que trataré en futuros comentarios.

Y, por último, el anunciante lo ve con duda, reticencia y resquemor. De aquí salen las famosas frases dirigidas a los planificadores: “No me veo”, “¿No os estarán engañando?”.

¿Y quién es el culpable de esto? Pues principalmente nosotros, los soportes.

Ya lo decían en FAMA (la buena, no la de Cuatro) que “la fama cuesta y aquí es donde vais a empezar a ganárosla”. Y nos la hemos ganado. Vaya que si nos la hemos ganado.

Exceptuando honrosas excepciones, los soportes en nuestro país adolecen de una alarmante falta de profesionalidad. Te puedes encontrar, sin mucho esfuerzo al comercial que no conoce nada de su soporte, en algunos casos ni el nombre, al que te promete un número de impresiones que es incapaz de cumplir ni en 100 años, o al que una vez vendida la campaña desaparece y tardas días y días en conseguir que cuelgue los banners.

Es cierto, asumimos nuestros errores, pero tened un poco de paciencia. Esto mismo ha ocurrido, o está ocurriendo en otros agentes del medio. No es difícil encontrarte planificadores que te dicen que no saben que es un adserver o directores de marketing que solicitan tarifas para aparecer un día como en el papel. Es decir, que en el medio en general hay buenos profesionales, pero escasos.

¿Y qué tendrían que hacer los soportes para quitarse esa mala fama?

Pues lo primero apostar por el medio. Muchos estamos cambiando la filosofía y hemos pasado de ver a las centrales como enemigos a verlas como la piedra angular de este negocio. Evidentemente esto no es un proceso de un día, pero creo que si es importante cambiar la mentalidad.

Segundo, hay que dar un buen servicio. Esto es como todo en la vida. Si le pones las cosas fáciles al tío de enfrente te cogerá cariño (como a su perro) y contará contigo. Si no pones nada más que pegas contará contigo lo mínimo imprescindible.

Tercero, hay que ser serio y cumplir los compromisos. No puedes dedicarte a engañar constantemente porque te cazan enseguida.

Bueno, espero que después de este “rollo” aquellos de vosotros que no trabajéis en soportes nos miréis con un poco de mejor cara. Para los que estamos dentro sólo decir que hay que hacer análisis y cambiar: la central es tu amiga, quiere a la central.

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