
Corren buenos tiempos para los desarrolladores. A todos aquellos que en algún momento de locura transitoria decidimos dedicarnos a eso de la programación, enhorabuena: probablemente sea la etapa más interesante que hayamos podido vivir en mucho tiempo.
Para los que empezamos a pintar alguna cana sobre la caja que cubre nuestra máquina de pensar; los que comenzamos nuestros acercamientos al mundo de la programación con un martillo y una tarjeta de cartón duro con agujeritos, ha llegado el paraíso: el valhalla de los guerreros del teclado.
Tenemos acceso a infinidad de herramientas, plataformas, depuradores de código, API´s sociales abiertas y multitud de librerías de software libre, haciendo las delicias del programador más exigente. Pero además, haciendo realidad los sueños más oscuros de algunos de nosotros, empresas como Microsoft y Adobe deciden liberar parte del código de algunos de sus proyectos para deleite y regocijo de toda la comunidad Open Source.
Por partes:
Microsoft ha decidido cambiar su estrategia de negocio con el objetivo de facilitar el desarrollo de software independiente (ya es gracioso ver estas dos palabras unidas en un mismo hipervínculo, “Microsoft” y “Opensource”). Incluso se han lanzado a montar una comunidad Open Source para dar cabida a todos aquellos que quieran engordar el conocimiento del gigante de las ventanitas. El gran Steve Ballmer anunció su compromiso para poner en marcha cuatro principios fundamentales:
• Asegurar las conexiones abiertas.
• Promover la portabilidad de datos.
• Aumentar el apoyo para los estándares industriales.
• Buscar un compromiso más abierto con clientes e industria, incluidas las comunidades de código abierto.
Sinceramente, siempre me tomo estas noticias con mucha cautela, ya que nunca se sabe quiénes serán realmente los beneficiados: si los usuarios finales, que tendrán versiones mejoradas del gigantesco catálogo de productos de la empresa de las ventanitas; los programadores, que podrán exprimir sus neuronas y plasmar su talento aprovechando los accesos a las API´s de Microsoft; o el mismísimo Bill Gates, que aprovechará todas las mejoras hechas a sus códigos para emplearlas en beneficio propio.
Por otro lado, una de las mayores empresas de desarrollo de software del mundo (Adobe) libera varias plataformas sellándolas con la pegatina Open Source. Incluso se toman la molestia de montar una web dedicada a esto de compartir conocimiento y liberar las neuronas para enriquecer la masa gris de la comunidad. Se agradece.
Todas estas acciones tendrán un efecto enriquecedor, permitiendo la democratización de herramientas y plataformas que eran hace no mucho monopolio de unos pocos privilegiados. Y cómo no, favorecerá el crecimiento y mejora de plataformas sociales que permitirán mejorar los medios y herramientas publicitarias que hasta ahora se estaban utilizando. Esto significa que podremos ofrecer a los clientes soluciones cada vez más avanzadas frente a los medios tradicionales.
En cualquier caso, cuando empresas tan grandes deciden quitarse la corbata y sacarse la camisa por encima del pantalón siempre me genera un poco de desconfianza, porque estoy convencido de que el objetivo consiste en engordar sus ya abultados bolsillos, eso sí, enmascarando todas sus acciones con una camiseta hippie.
De todos modos, como he comentado anteriormente, aunque todo esto sólo sirviera para hacer crecer el conocimiento global… bienvenido sea.
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Como cabía esperar, la respuesta de Yahoo! se ha producido rápidamente. “No te quiero”, le ha dicho a Microsoft; o al menos, no te quiero mientras la dote que ofreces no esté a la altura de mi extraordinaria belleza. Vamos, que según Yahoo! la oferta está muy por debajo de lo que ellos mismos valoran su propia compañía. La historia de siempre, el amor y el parné en lucha titánica. Está claro que contigo pan y cebolla no les sirve a estos chicos de trajes caros.
¡Quién da más señores! ¡Quién da más! La puja continúa.
Que nadie se lleve a engaño, la niña bonita tiene muchos más novios de los que pueda parecer, o al menos eso cuentan las viejas alcahuetas del patio de vecinos de Wall Street.
Según parece, se han arremolinado algunos grandes buques alrededor del acontecimiento, escorando sus navíos de insignes banderolas (AOL, Time Warner, News Corp…). Sí, sí, News Corp; son los de MySpace.
Pero el chisme más interesante, bajo mi modesto punto de vista, es el de Softbank. Parece ser que este grupo nipón presidido por Masayoshi Son (amigo íntimo de Bill Gates) tiene una alianza con el buscador para el mercado japonés. Softbank es el accionista mayoritario de Yahoo! Japan Corp, con un 41% del capital frente al 33% de Yahoo!
Si al hecho de que la empresa nipona y el gigante de Redmond poseen varias sociedades conjuntas (como el portal de venta de coches usados Carview Corp), unimos la circunstancia de que Bill Gates ya cuenta con el visto bueno del segundo mayor accionista del buscador online, Bill Miller, nos damos cuenta rápidamente de que esto no es una partida de parchís entre colegas. Está claro que es toda una partida de poker de altura y sobre el tapete hay muchos ases, muchos dólares y mucha experiencia.
Con todos estos datos sobre la mesa, hasta el analista financiero más experimentado necesitaría varios días y unas cuantas decenas de combinaciones para al final desembocar en un manojo de hipótesis con más o menos fundamento.
Lo que quiero decir es que esto está empezando, que veremos mucho más movimiento a lo largo de las próximas semanas. Bajo mi punto de vista se trata de una partida larga, larga, larga.
A Microsoft le hace falta una alianza de este tipo como el comer. El gigante de las ventanitas está gordito y sonrosado (como diría mi abuela), pero se ha vuelto lento y pesado. Eso le está pasando factura. Tiene enfrente una empresa joven, vivaz, ágil e innovadora, que consume oxígeno a grandes tragos y que avanza con paso firme y ojos abiertos (oo).
Microsoft necesita refresco, aire joven y nuevas ideas, porque corre el riesgo de convertirse en aquello que nunca quiso ser (quizá ya lo es). Pretende comprar su dosis de adrenalina a base de poner muchos ceros en un talonario, lo que bajo mi punto de vista es un error. No es la primera vez que lo hace (ni la última, seguro), pero existe una gran diferencia: esta vez tiene enfrente un jugador de mucho nivel y que además no es que sea bueno haciendo lo que hace… es simplemente el mejor.
PD: Este post está dedicado a mi antiguo compañero y amigo Yeilou.
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Los grandes duques del marketing online se disputan el orbe. Según el gran capitán de navío Steve Ballmer ha reconocido, “juntos, Microsoft y Yahoo, podemos ofrecer una creciente oferta de soluciones para consumidores y publicistas al mismo tiempo que nos posicionamos mejor para competir en el mercado de los servicios online, el cual está cada vez más dominado por un único jugador”
¿A quién se referirá?
Siento verdaderas tentaciones de analizar la noticia, pero me parece que de momento (a la espera de nuevas informaciones) voy a controlar ese electrizante impulso. De momento, un pequeño resumen de los datos objetivos bastará.
Para que tengamos claros los números: Microsoft lanza una OPA (oferta pública de adquisición) hostil para adquirir Yahoo! al nada despreciable precio de 44.600 millones de dólares (unos 30.000 millones de euros). Esto supondría unos 31 dólares por acción, incrementando el valor de los títulos de la empresa en un 62%. Y todo esto apoyado por un informe rubricado por unos cuantos analistas de IDC, publicado en Internet News, que dice algo así como: “esta operación es de todo punto beneficiosa para el mercado, ya que supondría estabilizarlo de forma contundente”.
Y a todo esto, ¿Google tirándose de los pelos? (que no, que no sigas por ahí; hemos quedado que datos, no análisis).
Para que podamos hacernos una idea aproximada de lo que podría significar todo este movimiento de gigantes, arrojemos unos cuantos datos sobre el papel, o mejor dicho, la pantalla:
En USA (mercado de referencia por excelencia) Yahoo! y Microsoft juntos suman el 22,7% del mercado de publicidad online, frente al 32,5% que controla el majestuoso Google.
Otro dato interesante, la “audiencia combinada”. Los usuarios utilizan en muchos casos varios servicios, con lo que un solo usuario puede estar prestando su audiencia a más de una empresa. Dicho esto, observemos una pequeña tabla:
Audiencia MICROSOFT: 51%
Audiencia YAHOO!: 62%
Audiencia GOOGLE: 80%
Audiencia MICROSOFT+YAHOO!: 74%
Es interesante ver cómo las audiencias combinadas de ambas empresas no llegan al nivel del maestro google, pero se acercan peligrosamente. Equilibrio mantiene Ballmer… monopolio alerta Google. Además, hay que mirar un poquito hacia los lados.
Hace unos meses Microsoft va y se compra aQuantive, y para colmo de avaricia, le hace una oferta a la empresa Noruega Fast Search & Transfer. Uf, pagaría el sueldo de varios meses por sentarme una mañana con el consejo de administración del gigante de las ventanitas y poder hacerles alguna que otra pregunta… y que me contestasen… y que me dijeran la verdad… en fin, dejaré los sueños para otro día.
Según parece, como resumen, el señor al que se le cuelgan los ordenadores en las presentaciones no para de comprarse juguetitos caros, y mientras, todos los desarrolladores Open Social del planeta, deseando que Google les compre sus cositas, y éste que no para de liberarlas y sacar al mercado libre API’s para gozo y alborozo de programadores y webmasters.
Como he dicho al principio voy a contener el impulso atronador de analizar la jugada y con semblante frío y calculador, cual jugador de poker, voy a esperar nuevos movimientos o que simplemente mi mente sea incapaz de controlar mis extremidades superiores. Lo que si prometo, es mantenerme informado y trasladar todo a este medio de libertarios y soñadores.
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Para mí todo comenzó alrededor de 1987. Ávidos usuarios de enormes y carísimos ordenadores sufríamos la disputa entre Microsoft e IBM por el mercado de los sistemas operativos.
El gigante azul con su excelente OS/2 y Microsoft con una versión de juguete de lo que hoy en día conocemos como el “sistema de sistemas”, dicho por cierto, con infinitas comillas. Aquello que en principio era una colaboración entre dos empresas punteras e innovadoras, se convirtió en una lucha titánica por el primer puesto en la parrilla de salida en la frenética conquista del mercado de ordenadores personales… y de sus usuarios.
Todo esto sucedía entre finales de los 80s y principios de los 90s. Pero aquello que parecía el centro de atención de la élite de la tecnología del momento sólo era una pequeña y difuminada sombra comparado con lo que estaba a punto de suceder, lo que algunos consideramos como la mayor revolución social de todos los tiempos. Quién iba a pensar que la fusión entre un departamento gubernamental y una fundación científica (ARPANET y NSFNET), utilizando un protocolo de telecomunicaciones desarrollado en 1972 (TCP/IP) acuñarían uno de los términos más utilizados en nuestros días: INTERNET, con mayúsculas.
Todo este brutal movimiento tecnológico, la conexión entre diversos nodos de comunicaciones a nivel mundial, la adaptación de todos estos sistemas al protocolo TCP/IP, la participación europea por parte del CERN, la consolidación del W3 y un largo etcétera de sucesos, combinaron la fórmula perfecta: la droga de la que muchos todavía seguimos enganchados y que dudo (a estas alturas de la película) seamos capaces de curarnos.
Y sucedió lo inevitable, todas las pantallas CRT del mundo, con sus terribles panzas redondeadas y verdosas, escupieron a través del cobre y de aquellos acelerados 2.400 baudios lo que sería el detonador de la más desbocada y descontrolada carrera por la conquista de la retina de los noctámbulos, usuarios primerizos de INTERNET: la primera página web (si la entendemos como una fuente de información adaptada al W3 y accesible mediante un navegador), a comienzos de los 90s. Y cómo no, alguien encontró el potencial publicitario del invento y no tardando mucho (1994) se creó el primer banner de la historia de Internet. Como anécdota, se trataba de una publicidad de AT&T, cuyo logotipo no aparecía por ninguna parte (impensable en la actualidad).

Aquellos que nos acercamos peligrosamente a la franja de los cuarenta, hemos tenido la suerte de vivir y disfrutar en primera persona de todo este crecimiento imparable y desmedido. En mi caso, he tenido la enorme suerte (por formación y profesión) de ser partícipe del nacimiento y evolución de este pequeño bebé al que amamantamos y veneramos con amor paternal. Bajo mi punto de vista, INTERNET se encuentra en el momento del destete y gracias a la democratización de las nuevas tecnologías, de la facilidad de acceso a nuevos y amigables entornos de desarrollo y al enorme crecimiento cultural y participativo que las nuevas generaciones impulsan, veremos un giro radical en cuanto a la forma de publicar y comunicar cualquier tipo de contenido a través del que probablemente se convierta en los próximos años en el medio/soporte publicitario por excelencia.
INTERNET absorberá, devorará, eliminará muchos de los medios tradicionales, o al menos estos deberán sufrir un giro y una adaptación sin precedentes o se convertirán en pasto de minorías.
Todo esto sólo refuerza una máxima difícilmente discutible: INTERNET es el medio de comunicación con el mayor crecimiento, con el mayor impacto social y con la mayor capacidad de adaptación a las nuevas tecnologías que cualquier otro medio tradicional en la historia de la especie a la que pertenece el que escribe estas líneas. El mensaje para los que nos dedicamos desde el comienzo de los tiempos a pelearnos con los ceros y unos de las telecomunicaciones es sencillo: ATARSE EL CINTURÓN, QUE VIENEN CURVAS Y ESTE COCHE CIRCULA A TODA VELOCIDAD.
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